Daroca

La importancia patrimonial de Daroca

La importancia patrimonial de Daroca

Daroca es uno de los conjuntos histórico-artísticos y monumentales más importantes de Aragón. Cuenta con la obra de ingeniería civil más avanzada del medioevo, la Mina, y con el recinto amurallado más extenso de nuestra región. Daroca fue habitada por los musulmanes desde el siglo VIII aunque diversas excavaciones llevan a los expertos a pensar que fue fundada mucho antes, tal vez por los celtíberos. Su posición privilegiada entre el Mediterráneo y el Golfo de Vizcaya, entre el centro de España y los pirineos, la han situado desde siempre en la encrucijada de la historia, de las culturas, de los tiempos y el comercio.
En esta ciudad, con sus impresionantes obras históricas, que nos llevan a tiempos remotos, encontramos en el corazón del barrio judío, al pie del Castillo Mayor, La Casa de las Aldeas.
La oficina de Turismo de Daroca y su comarca tiene información detallada sobre las rutas entre las estrechas calles de la ciudad que aunaron un tiempo tres culturas religiosas en pacífica convivencia, la cristiana, la mora y la judía. Vista la web en el enlace adjunto.
 

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RUTA DEL CASTILLO Y LAS MURALLAS

RUTA DEL CASTILLO Y LAS MURALLAS

Las murallas de Daroca son el elemento que mejor define a la ciudad desde el punto de vista de la monumentalidad. No se caracteriza por ningún elemento iferenciador; no tiene la unidad estructural que presenta el recinto de Ávila o el de Lugo, pero es mucho más variado y complejo que cualquier otro de nuestro país. Es obra de muchos años y muchos tipos de elementos constructivos. Ciento catorce torreones se disponen a lo largo de los cerca de cuatro mil metros de trazado amurallado que rodea la ciudad.

EL GÓTICO EN DAROCA

EL GÓTICO EN DAROCA

La ciudad de Daroca cuenta con un soberbio patrimonio gótico. Durante toda la Edad Media, Daroca se fue una de las ciudades aragonesas más relevante. Tenía asiento en Cortes -algunas de las cuales se celebraron en la propia ciudad-. La capacidad de jerarquizaron urbana de la ciudad se plasmó en la instalación de un notable ambiente cultural y artístico. Al abrigo de las rentas eclesiásticas que se impusieron a las aldeas, Daroca se embelleció con numerosas iglesias y conventos. Como centro cultural, Daroca dispuso, desde 1136, de una escuela eclesiástica